Domingo 26 de febrero de 2012.Temperaturas primaverales en la ciudad, no mucho más frías en nuestra sierra. Un día más Juanma y yo, tras el madrugón pertinente, iniciamos una nueva jornada en la Sierra de Guadarrama, hacia algo que llevamos mucho tiempo buscando, y que al encontrarno, nos sorprende verdaderamente.
Solo basta con mirar un poco más allá de donde uno está acostumbrado a ver, para darse cuenta que fuera de los itinerarios de siempre, existen pequeñas joyas que los elementos naturales como el calor, el frío y el sol, se encargan de fabricar las veinticuatro horas del día.
Joyas, pequeños diamantes en bruto en los que pasar un rato divertido al son del golpeo de los piolos y crampones en su hielo de fusión de inconfundible color turquesa, mientras otras zonas como la Cara Sur de Peñalara y alrededores están pelados, menudo contraste...
Aquí, diversos factores se han aliado para ver esto como no se ha visto nunca, tal y como afirman los veteranos.
Solos, escalón tras escalón, vamos ganando metros con cuidado y siempre teniendo presente el tobogán helado que tenemos por debajo.
Un cumbre que se disfruta al calorcito del sol y unos bollos de chocolate que alguien en casa se ha encargado de que traiga hoy aquí. Sí, todo hay que decirlo, porque fueron la guinda del pastel de la jornada.
Ahora solo queda la vuelta, al principio nieve como el cemento de dura, y más abajo por esa nieve primavera que nos hará sufrir algo más que durante la subida, pero que se al final se hace hasta ameno ya pensando en la siguiente actividad.
* * * BUENAS ESCALADAS * * *